¿Qué hacer cuando te jubilas?

¿Qué hacer tras la jubilación para no aburrirme? ¿Qué puedo hacer cuando termine de trabajar?
Esta es una de las preguntas que zumban en la cabeza de millones de personas que siguen trabajando pero están cerca de la edad de jubilación.

Hoy en día la edad media de esperanza de vida se ha duplicado respecto a hace unos siglos, en España hemos llegado incluso a los 86,2 años de esperanza de vida para las mujeres y 80,3 años para los hombre, y cada vez es mayor, gracias a la ciencia, la medicina, a una mejor alimentación y a otros factores, pero ¿Qué hacer después de jubilarse?

¿Pasatiempos? ¿Deporte? ¿Cursos de cocina? ¿Cultivar su jardín, dar clases particulares, ofrecer consejos o aprender a tocar un nuevo instrumento?

Qué hacer cuando te jubilas

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10 ideas para hacer (y no hacer) después de jubilarse

Después de muchos años de trabajo, la llegada de la jubilación puede ser un verdadero trauma para algunas personas.

Hay quienes acogen el final de su vida laboral con optimismo, con ganas de cambiar radicalmente su rutina diaria, y están los que, por el contrario, no se ven en otro papel que no sea en el de seguir ejerciendo su profesión.

Sin embargo, el momento de la jubilación es un paso obligado para muchas personas mayores, pero no significa que tenga que suponer necesariamente una disminución de las actividades profesionales o de las relaciones sociales, al contrario.

La jubilación no sólo es una gran oportunidad para cambiar los hábitos a mejor, sino también para dedicarse a sus aficiones, redescubrir pasiones que han estado dormidas durante algún tiempo, aprender algo nuevo o conocer gente diferente.

Dejemos de lado el mito de que en la jubilación uno ya no puede dedicarse al trabajo.

Todo lo contrario.

Hay muchas personas mayores que, una vez alcanzada la edad de jubilación, ponen en marcha nuevos negocios -quizá con la participación de sus hijos- o que simplemente ofrecen sus conocimientos para atender consultas puntuales, se dedican a hacer pequeñas reparaciones a familiares o amigos o pasan más tiempo con sus seres querido

Veamos algunas ideas…

1.- Empezar a hacer ejercicio o deporte

Como ya se ha dicho, la esperanza de vida ha aumentado considerablemente, sobre todo en los últimos 100 años, y no sólo gracias a la medicina.

Es la cultura del estilo de vida saludable, ya sea paseando, montando en bicicleta, usando un pedaleador para personas mayores o en alguna cinta de andar para personas mayores.

Mens sana in corpore sano, decían…; así que hacer ejercicio puede convertirse en un verdadero pasatiempo, además de una fuente de elixir para una vida más larga y saludable del que beber.

andar en bicicletas

2.- Viajar

Viajar más o empezar a viajar…

Hasta ahora has tenido un trabajo que, a lo mejor, no te ha permitido tomar unas buenas y merecidas vacaciones, o aunque siempre te ha gustado viajar, no te lo has podido permitir, así que ¿Qué mejor oportunidad que viajar cuando estés jubilado?

Para los que no son viajeros experimentados, existen paquetes para personas mayores confeccionados por todas las agencias de viajes del mundo (pues ¡sí, los viajes del Inserso! por ejemplo), que ofrecen unas vacaciones tranquilas y seguras.

3.- Cultivar un huerto o hacer cursos o talleres de jardinería

Cultivar un huerto o un jardín en España no es complicado, y más siendo siempre un país agrícola.

Nuestra cultura siempre ha sido la de la vid y del olivo. ¿Quién no lleva lleva un poco de agricultor dentro?, incluso si siempre has vivido en la ciudad.

Seguro que tiene algunos amigos/familiares/conocidos que tienen un pequeño huerto, y tal vez te gustaría probarlo también.

Cultivar un jardín o, mejor aún, un huerto (que da frutos que se pueden comer) es bueno para la salud, el espíritu e incluso el bolsillo.

Poder comer lo que se produce no sólo ahorra dinero, sino que también puede dar mucha satisfacción personal.

Aunque no tengas dinero para comprar un terreno, puedes hacer un huerto urbano en tu terraza, patio o incluso el balcón; de hecho, la mayoría de los grandes municipios tienen los llamados Huertos Municipales, dirigidos precisamente a los jubilados que quieren cultivar un huerto (aunque generalmente hay una gran lista de espera).

No cuestan nada, y el ayuntamiento cede el terreno para cultivar además de celebrar cursos o talleres.

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4.- Residir una temporada en el extranjero

Solo tienes que ver los jubilados británicos, franceses o alemanes en algunas localidad costeras de nuestra geografía.

Trasladarse al extranjero puede ser una de las opciones más atractivas para un jubilado.

Sí, porque incluso los pensionistas tienen que pagar un alto nivel de impuestos en nuestro país, y vivir con 1.000 o 1.500 euros de pensión al mes (que ya son pensiones decentes) no es tan fácil como hace 10 años.

Hoy en día, con 1.000 euros al mes, un pensionista “sobrevive” más o menos, mientras que en algunos países, donde el nivel de impuestos es mucho más bajo y donde quizás el euro tiene más valor, se vive mucho mejor.

Es cuestión de comparar el coste de vida de cualquier país con España…¿Portugal? ¿Malta, quizás?

ancianos en residencia

5.- Voluntariado

Hay decenas, cientos de asociaciones privadas, religiosas, sindicales y de la administración pública que buscan constantemente nuevos voluntarios para su plantilla.

Una adulto mayor suele ser aún más bienvenido, ya que puede aportar su experiencia.

Hacer voluntariado es una de esas cosas que enriquecen poco el bolsillo, pero enriquecen mucho el alma, además de que puedes hacer nuevos conocidos, nuevos amigos, en fin, algo que es cuestión de probar.

6.- Consultorías

Si no consigues “desconectar” del trabajo, o necesitas dinero, puedes seguir trabajando, por ejemplo como consultor en una área cercana a tu profesión.

7.- Vivir en una Residencia de Ancianos

¿Por qué, una vez jubilado, tengo que pensar en pagar las facturas de agua, electricidad, gas, teléfono?

Las residencias de ancianos no son lugares donde se tortura o se trata mal a los ancianos, depende de dónde vayas; si tienes problemas de salud y no tienes familiares que estén dispuestos a cuidarte, ir a una residencia de ancianos es la solución ideal, las hay de todo tipo, públicas y privadas y para todos los bolsillos (Aquí puedes ver los precios) .

libros de ejercicios de memoria

8.- Aficiones

Dedicarse a la caza y a la pesca es una de esas aficiones que implica una serie de gastos además de una buena condición física.

Si esto puede ser relativo para la pesca, no lo es para la caza, un deporte que también supone tener que caminar durante horas.

Lo que sí es cierto es que una vez que se captura una presa se puede comer, lo que es enormemente satisfactorio. Pero también lo es recoger setas, el adiestramiento de perros o la colección de sellos y monedas. Todas las aficiones que puedan llegar a ser satisfactorias.

9.- Hacer ganchillo, aprender costura…

Se ha puesto de nuevo de moda: “grupos de amigas” que se reúnen para pasar una tarde haciendo ganchillo.

Además de divertirse, mantener la cabeza ocupada y obtener satisfacción de su trabajo de punto/lana, estas señoras organizan mercadillos donde venden sus productos y ganan dinero. Una buena idea, ¿no?

10.- No apostar

Entre las 10 cosas que después de jubilarse, hemos pensado que sería una buena idea poner una cosa que no hay que hacer, y es apostar dinero.

Eso de que los jubilados se jueguen toda su pensión en apuestas se está convirtiendo, por desgracia, en un mal hábito, amplificado por la soledad, el aburrimiento y el deseo de redención del anciano.

Sí, porque vivir con unos cientos de euros al mes no es fácil, y el demonio del juego está siempre detrás del mostrador de los bares, de los estancos, incluso en Internet a través de los casinos online, un verdadero ataque a las pensiones de los pobres ancianos, que con demasiada frecuencia se juegan toda su pensión mensual.

Hay un montón más de actividades para hacer cuando te jubilas:

  • asistir a un curso de bricolaje
  • volver a estudiar
  • dar asesoramiento profesional
  • dar clases particulares
  • aprender a tocar un instrumento
  • aprender pintura
  • cuidar a los nietos
  • organizar eventos
  • hacer visitas guiadas por tu ciudad…

El secreto de una jubilación tranquila es abrazar la idea de reinventarse, de redescubrir y redescubrirse, sin miedo. El cambio puede ser aterrador porque, necesariamente, esconde lo desconocido, algo nuevo y desconocido.

Pero es justamente aceptando el cambio de las cosas que uno puede, una vez más, dejarse sorprender por la vida. Algunas personas mayores descubren precisamente en este momento nuevos intereses, nuevas aficiones, pero también nuevas habilidades que nunca habrían explorado antes.

Porque la jubilación no consiste sólo en tener tiempo libre para relajarse y disfrutar de la familia, sino también en invertir en uno mismo, en sus habilidades y en sus conocimientos.